Concepto recuperadoEnfoque erróneo

Padre de tantos males…

Vamos a rescatar un concepto que parece haber caído en el olvido para muchos. Uno que no ha desaparecido del plano real de nuestra vida, solo lo ha hecho del vocabulario de muchos medios de comunicación, y lo peor de todo, de muchas autoridades.

Vivimos unos tiempos en los que la televisión está llena de términos equivocados, tergiversados, e incluso otros que se transforman y cambian su significado. Intereses que siempre obedecen al mismo amo, al mismo de siempre y…, ese “ente”, no es nuestro aliado.

Vamos allá, quiero que sigas leyendo esto, especialmente, si eres hombre como yo.

En este relato convergen varios casos demasiado típicos para mi «gusto…»

Érase una vez, una niña cualquiera, en la que germinaba el odio y el rencor. Conducida por sus miserias, jamás supo del amor. La esperanza le fue extirpada, por el que debió ser su protector, eternamente mancillada, jamás tendría salvación…

De familia católica y austera, con un líder rompedor. Su padre, el mejor de la tierra, siempre agradecidas a él, ¡y a dios!

Poco importaba que no quisiera…, ese era un rincón para dos, y siempre “coincidían” tras la escuela, su padre, la lavadora, y el dolor. Al principio no sangraba siquiera, más adelante la embarazó, lo hizo con su hermana de igual manera, no las ayudaba ya ni dios. Su madre, molida entera, marcada en cada rincón, se armó de valor y de fuerza, y mató a quien dios hizo su “protector”.

Ya ni fe ni confianza, odiaba a la iglesia y a dios. El primero predicaba la esperanza, mientras profanaba su “mansión”, y al más alto ya ni lo alcanza, a ninguna de ellas escuchó. Pero, por suerte o por desgracia, todo se supo y se destapó, a ella unos meses de privanza, a él un entierro con honor, mientras se esclarecía semejante danza, entre el mal y el horror.

Ella subió a la balanza, de los datos del dolor, y sumó para la banda, de asesinas sin perdón. Esos datos que otros claman, en justicia a proporción, esos mismos que no merecen, ni siquiera mi mención. Especulan con la desesperanza, hacia nuestra involución.

¿Cuántas generaciones han de trascurrir para que la mujer deje de ser un mero “objeto” sexual? A, claro, se me olvidaba donde vivo… Un país «primermundista», donde hasta hace cuarenta y cuatro años, existía una ley que protegía la violación dentro del matrimonio.

Olvidaba, y NO HAY QUE OLVIDARLO, que a las mujeres se las vejaba de las peores formas, y después se las trataba como ganado… Que incluso era un derecho del marido MATAR a su mujer si le era infiel, antes del año 1963…

Hubo varios paréntesis de luz previos a esta oscura dimensión, pero las costumbres milenarias no se pueden olvidar en cuarenta años…

Este relato refleja, por desgracia, la realidad de muchos niños reprimidos en su infancia

Porque el machismo es un mal de todos, no exclusivo de las mujeres.

Érase una vez, un niño cualquiera, que desde bien pequeño no conoció la ilusión. No creería jamás en quimeras, el miedo inundaba su corazón, pasaba su infancia a duras penas, “jugaba”, entre tanta discusión. Temía a la puerta y a la escalera, a las pisadas de su dios, que anunciaban siempre una guerra, contra él y su protección. La misma que aún sin fuerzas, paraba esos golpes de amor, otorgados por su «torpeza», o por la «mala decisión». «Obligaban» al dios a ser la fuerza, a reconducir la situación, pobres, «no tenían cabeza, y erraban en cada acción». Él, los castigaba a su manera, con la fuerza y el dolor, y esas marcas duraderas, «nacidas siempre del amor…»

Deambuló por la adolescencia, cabeza gacha y con temor, marcado por sus vivencias, vacío todo su corazón.

Cantaba en la soledad de su ducha, único resquicio de protección, y jamás supo de las escuchas, desde el patio de su balcón, ni de las caras sorprendidas, ni siquiera escuchaba la ovación.

De los mil caminos posibles, ninguno le llevaría tras el telón, pues entre la infinidad de elegibles, el miedo era toda su sensación. Vagaría por la vida cual prescindible, nunca exploraría su don, el hospital o la morgue serían accesibles, viviendo el infierno tras «su telón». Suerte de esa pieza imprescindible, su madre, su protección.

Por desgracia este caso se aproxima mucho a la realidad de demasiados jóvenes, que jamás tendrán la confianza de luchar por sus sueños. Machacados por el ímpetu machista de una sociedad que los “conduce” a ser los más duros. Por supuesto, más que cualquier mujer.

Cuyos referentes masculinos han sido adoctrinados antes que ellos, y en demasiadas ocasiones demuestran el desprecio y la violencia como algo natural, como su obligación de ser. Por desgracia, muchos son los casos de la mal llamada “violencia doméstica”, el mal machista no afecta solo a las mujeres. Aunque sí son la mayoría de las afectadas en su forma más física, si hablamos del dolor más brutal, el más visual…

Porque el machismo no entiende de sexos, afecta a la sociedad en su conjunto. Y no tiene porque ser físico, una vida de menosprecios, maltrato psicológico, y aislamiento social, puede detonar desde una depresión, a un acto suicida…

¿Por qué no evolucionamos…?

Y, ¿qué hubiese sido de la humanidad si ninguno de nuestros grandes pensadores, artistas, y genios de toda índole, hubiesen batallado por lo que querían? Si todos y cada uno de ellos hubiesen sido machacados por ese mal, más presente si cabe en sus tiempos…

¡Démosles alas a nuestros hijos! Son el futuro. Pero, sobre todo, enterremos todo resquicio machista que todavía existe en nuestra sociedad. Un mal que nos lastra, que frena nuestro avance natural. ¿Cuántas mujeres brillantes nos hemos perdido? Silenciadas por el patriarcado ¡Ni una más! ¿Cuántos hombres ni siquiera han despertado sus sueños? Acobardados por una infancia que los aplastó cual losa de hormigón. Imposible contabilizarlo. ¡Ni uno más!

Hay quien dice que el feminismo no es necesario, que es, incluso inútil.

Si la tierra no estuviese gobernada por el machismo desde el principio, con la fuerza, como única y primitiva razón, a la lucha por la igualdad no la llamarían feminismo…

¿Cuántas presentadoras de televisión puedes nombrarme, que excedan de los 40, y no vayan acompañadas de un “señor mayor”? ¡Muy pocas!

¿Cuántas de las que están en ese puesto no se ciñen o se acercan, al prototipo de la mujer sexi? Exactamente, ¡muy pocas!

¿Por qué legaremos un futuro a nuestras hijas en el cual seguirán siendo discriminadas? ¿Por qué no lo paramos ya? La respuesta es obvia, la sociedad en la que vivimos es machista, lo ha sido desde hace milenios.

¿Qué vida hubiésemos vivido, si sacamos la testosterona de la ecuación? ¿Hubiese habido tantas guerras? Tantos enfrentamientos provocados por ese macho indomeñable que aguarda en nuestro interior… (otra MENTIRA que dejaría de serlo si se nos educara de verdad) No podemos saberlo, pero, ¡sí podemos probarlo!

Demos las mismas oportunidades a mujeres y hombres, por derecho, sin que signifique una batalla de por vida. Una batalla capaz de marcar a cualquier persona. Sea una mujer infravalorada, o un niño machacado por esta sociedad en la que debe ser el más fuerte, y no rendirse jamás, a costa incluso de su propia vida. (El 75% de los suicidios en españa son cometidos por hombres…) Y ¡No! No es culpa de las mujeres. Retrogrados sin cerebro.

Una sociedad que lo mira extraño si busca ayuda, que lo discrimina por amar a otro hombre, o que lo muele a palos por ser un “perdedor”.

¿Quién define el termino perdedor…?

La oscura puerta hacia un futuro horroroso

Parece que nuestra sociedad camina hacia un futuro mucho peor que nuestro pasado, culpa de tanta desinformación, de la falta de EDUCACIÓN, ¡una de verdad! Y hoy, en el siglo XXI, crecen monstruos que creíamos enterrados, nacen muchos de las cenizas de un mal olvidado. Y es precisamente ese olvido el que propicia este oscuro regreso. Si no recordamos nuestros errores, estamos condenados a repetirlos…

Hay países donde estos monstruos han salido elegidos por un pueblo que no sabe loque ha hecho, la historia se repite

Y el discurso de estos entes oscuros comienza de la misma forma que lo hacía décadas atrás. Odio, rencor, supremacía, y la mujer, por ser mujer, en la casa debería…

No es violencia de género, ¡es Machista!

Afecta a ambos géneros…

Es evidente que no se trata de violencia de género, pues nos afecta a todos, es VIOLENCIA MACHISTA. Y sí, hay mujeres que asesinan a sus maridos. Pero, si comparamos los porcentajes… Si extirpamos del dato a aquellas que arrastran una vida infernal y, un buen día deciden que no les saldrán más marcas en la piel, que no seguirán al borde de la muerte… es RIDÍCULO tratar de equipararlos. No importa las veces que se repita una mentira, sigue siendo mentira. No le demos la razón a Joseph Goebbels.

¿Por qué se trata con desprecio el feminismo? Un término que alude a la igualdad entre ambos sexos… Lo opuesto al machismo, sería hembrismo, y no se trata de eso. Y, si hablamos de igualdad, ¡yo soy el primero! Sí, ¡soy feminista!

Hay que ser corto de miras para creer que se puede ofender a alguien llamándolo ALIADO del feminismo. Pero claro, es que se trata de los mismos que propagan un odio inexplicable hacia la mujer, los mismos que juzgan por el color de piel, o discriminan por la diferencia entre culturas. ¿Qué teméis? ¿A las mujeres, y a los extranjeros? Huy, se me olvidaba, ¿también a los homosexuales?

¿De verdad sois los verdaderos MACHOS ALFA…? A…, olvidaba que tampoco comprendéis muy bien ese concepto.

Así como os dejáis arrastrar por las palabras de unos necios que no saben ni de lo que hablan. Así, sin pensar mucho, más bien repitiendo como loros, no entendéis de hombría, de educación, ni de PATRIA. Y, si tras reflexionar sobre esto, todavía seguís creyendo que el discurso cargado de odio se carga también de razón, dejadlo, no tenéis solución. Para aquellos que todavía crean que no parten del machismo muchos otros males de nuestra sociedad, solo tengo una oración:

 

Padre de todos los males, dueño del látigo y la crudeza.

Sabes que jamás te escucho, ni alabo tu grandeza.

Solo rezo por tus súbditos, los que pueblan esta tierra,

los que a ti se aferran, para continuar con su guerra.

Esa que, si nada cambia, ganará la miseria…

Único es el favor que te pido, préstales todas tus fuerzas,

porque sé que el “karma*” es jodido, para el que vive de vilezas…

El tiempo lo pone todo en su sitio, y la lucha por el bien, ¡jamás cesa!

*Karma (mi definición): Si te portas bien con «tu vecino», si le echas una mano cuando la necesite, serás correspondido. Pero si, por el contrario, no lo haces, o incluso, «le pisas el cuello», ¿Qué esperas que suceda cuándo necesites ayuda…? ¡Estás jodido!

Prefiero ser «buena gente» y ser feliz, que dejar que me domine cualquier mal de este mundo… Y el machismo es padre de muchos.

P.D. Una cosa más te digo, antes de que acabes “conmigo”. Recuerda:

Si en ocasiones el látigo has blandido, mide bien tu fuerza “amigo”. No arranques vidas ni promesas, no seas cruel con “tu presa”. Un día el extremo del mismo se volverá en tu contra, y descargará en ti mismo, tanta rabia como esconda…

4 comentarios en “Padre de tantos males…

  1. Muy interesante, me llego al alma. Mi padre nos abandonó, pero las pocas veces que lo vi desde que tenía 7 años él no me maltrató, me trato con mucho respeto. No me dio recursos económicos, pero no me maltrato psicológicamente. El padre de mis hijos me los maltrató demasiado física y aun nos echó a la calle a los cuatro. Mi hijo menor tenía 5 años. Ya mis hijos son adultos profesionales pero la mayor y el menor son bipolares y reciben tratamiento psiquiátrico. Aun lejos de su padre las pocas veces que lo vieron los maltrató con palabras hirientes y les mostro odio hacia mí. Soy una mujer profesional con especialización, trabaje por mis tres hijos, me separe desde mis 43 años. El padre de mis hijos no cumplió la sentencia de divorcio, decía que me cumplía si yo le prestaba servicios. Ni una sola vez accedí. Mis hijos soportaban necesidades y me decían: pídale a él que es muy adinerado, pero no lo hice, aunque muy preparados académicamente tuvieron que estudiar en universidades de bajo nivel, son profesionales. Quedaron tan marcados por el maltrato… solo la mayor tiene un hijo, pero los otros dos no pueden formar sus familias, sus sentimientos son de miedo al maltrato, aunque hablamos todos en familia. Somos una familia cristiana profesante muy unidos los 5 con mi nieto. Gracias por este mensaje siento que tanta angustia social de niños y niñas debe recibir ayuda del gobierno educándolos en amor y respeto y protegiéndolos de los adultos más cercanos.

    1. Por desgracia para el ser humano, hay demasiados niños, niñas y mujeres que todavía hoy, en el siglo XXI, pasan por situaciones parecidas a la que usted relata. Solo las personas afectadas pueden comprenderla de verdad. Pero, el resto, como conjunto, como sociedad, como especie, tenemos el deber moral y humano de hacer todo lo que se encuentre en nuestra mano para ayudar a que esto no se repita. Porque, si alguien tiene la posibilidad de hacer algo bueno por otra persona, tiene la obligación de hacerlo. Solo así mejoraremos generación tras generación. Y en cuanto a este “padre de tantos males” debemos alzar la voz en grito tod@s, mujeres y hombres. Ya es hora de regir nuestra sociedad por la igualdad, y no por un machismo que nos ha lastrado durante tantos siglos. El mismo concepto del hombre de las cavernas por el cual se rigen todavía demasiados personajes públicos, que deberían ser un referente para los jóvenes.
      Hay que acabar con este mal que maltrata, que ahoga tantas vidas, que humilla y silencia, este mal que desalma. QUE NO LO CAMUFLEN CON TÉRMINOS “DE GÉNERO” ¡ES MACHISMO! Y MATA.

      1. Coincido . Hay comunidades retrogradas en estos aspectos y sobrepasadas de toda riqueza y» bienestar» . Pueblos sometidos, usados, un asco. Cada uno debe hacer lo que está a su alcance para combatir la injusticia.

  2. Es una rueda que gira y gira, y en cada vuelta agranda su maldad voraz, su destrucción y perversidad se refina y cada vez se camufla con nombres y términos que disfrazan muy bien su esencia y corrupción. A grandes males grandes soluciones y en busca de las las mismas creo que todo se vale; la maleza hay que erradicarla con el veneno más fuerte, aún más allá de lo permitido. El fin justifica los medios. Es mi humilde opinión.

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