Reflexiones

El siguiente paso

¿Qué es lo más valioso de tu vida? ¿Lo tienes, o lo deseas? Puede que sean dos preguntas clave para cualquiera, pero estoy seguro de que la mayoría ni siquiera se para a prestarles la atención necesaria. Porque el tiempo es un recurso sin el cual no vivimos, y cada vez vivimos menos en esta sociedad abocada a la prisa y la carrera.

Párate a pensar que quieres, o, a quien quieres. Como te gustaría pasar esos pocos momentos de los que dispones, y como los pasas en realidad. Estoy seguro de que hay una gran diferencia en la mayoría de casos. Y estoy seguro de que puedes ponerle remedio, cueste lo que cueste. Porque, si conoces tu objetivo real, el que deseas de corazón, aquello que queda por el camino deja de tener el valor que le otorgabas antes de anclar tus pies al suelo.

¿Cómo pretendes coger tu futuro, si sigues ocupando tus manos con el pasado? ¡Suéltalo!

Despréndete de todo aquello que te frene, de todo lo que no sume nada positivo. Por mucho que parezca que duele, tan solo es una costumbre que se aferra a ti… el miedo a algo nuevo e incierto. Pero, el que no arriesga, no gana, y eso es una verdad como un templo.

La vida nos coloca a un paso de lo que deseamos en repetidas ocasiones, pero todavía no lo sabemos, porque nunca lo hemos pensado de verdad, porque nunca nos hemos escuchado con atención. Y aun cuando lo sabes, son pasos duros de dar, ante la certeza de alejar la tierra que ahora pisas de forma inevitable, ante el miedo por salir de tu zona de confort, de tu hábitat actual, que no natural.

Porque sí, cuando atiendes a tu interior y actúas en consecuencia, el miedo queda atrás, como lo hace tu apariencia, y a partir de entonces aprovecharás, ese potencial que te alimenta, sabiendo que podrás no triunfar, pero estarás en paz con tu conciencia…

Así que, aunque suene a tópico, creo que no está de más remarcarlo en los albores de un nuevo año, haciendo honor al típico propósito de una vida nueva: ¡Lucha por tus sueños! Y ¡Lucha por aquellos a los que quieres!

No te rindas jamás.
Son tópicos, pero, la verdad deja de serlo si nadie la grita a los cuatro vientos, si dejamos que la mentira se apodere de esos huecos…

 

P.D: Hay que meditar todo aquello que vas a hacer con tu vida, pero, escuchar a tu corazón es imprescindible. Aísla su voz del ruido exterior, de las infinitas versiones que llegan a tus oídos, del clamor de una mayoría muchas veces equivocada, precisamente por estar escuchando el ruido de su exterior… En las decisiones importantes nadie estará en tu piel por muy empátic@ que sea, nadie podrá aconsejarte mejor que tu propia voz, esa que late en tu pecho, esa que es ahogada casi siempre por “lo demás…”

Deja atrás el miedo, ¡da el siguiente paso!

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