Vivimos tiempos en los que vuelven a triunfar los discursos cargados de odio, y el miedo como forma de gobierno. Y, pese a la fuerza del mensaje, y las ansias por recibirlo de muchos, surge en mí un sentimiento que nada tiene que ver con enfrentamientos. ¡Me dan lástima! Todos y cada uno de los que viven con el odio anclado a su alma. Porque os diré algo, el odio consume al portador, eso es una certeza innegable.

Y a los que luchan con la alegría de un día mejor todo les sonríe, pese a quien le pese… Porque el que odia por encima de todo, sin importar el enfoque de ese negro sentimiento, no vale nada en su interior. Por eso me dan lástima. No quisiera vivir esa amargura en mí.

Elijo la alegría, la humanidad…

Recordad: se teme a lo que se desconoce, y aquel que odia no tiene corazón. No me vale la expresión: “te odio con todo mi corazón” En el enfoque sentimental de nuestro órgano impulsor, como yo lo concibo, no cabe ese sentimiento de desgaste, no puede caber el odio en cualquier forma.

Arañar votos a pesar de todo

¿Qué pretendéis con ese tipo de mensajes? Creo que es evidente que se pretende crispar los nervios de un pueblo que ya tiene suficiente con llevar su vida adelante, con las condiciones que el propio órgano de gobierno “ha acabado por implantar” sobre todos nosotros. Y de esa forma nos volveremos a enfrentar los unos contra los otros, mientras ellos siguen disfrutando al blandir su particular látigo del poder. El mismo que nos fustiga, que nos dirige cual ganado, el mismo que siembra el odio en nosotros, lo riega, y lo enfoca donde le conviene en cada momento. Y, por otra parte, donde no miran las cámaras, pasa todo aquello de lo que no quieren que nos enteremos… Convirtiendo bufonadas sin importancia en asunto de estado, al tiempo que nadie habla del juicio por la “supuesta” estafa del caso Bankia, celebrado “casualmente” la misma semana. Y otros tantos “capotazos” que nos da este gobierno. Como buena nación taurina, todos somos los toreados…

 

Y no os olvidéis, que, pese a los discursos populares, la mayoría del mundo no odia al diferente. Fueron precisamente personas “diferentes”, con pensamientos “diferentes” los que revolucionaron nuestro mundo en sus distintas épocas, desde Da Vinci, a Alan Turing, precursor de la informática moderna. Ambos tenían mucho que esconder a prejuiciosos de su tiempo… Y ambos nos ofrecieron un gran salto evolutivo en sus diferentes campos. GRACIAS a todo el que piense diferente, y mi apoyo incondicional al que se considere como tal, pues ser como los demás ¡aburre!

Recordad: las mayores atrocidades cometidas por el hombre se produjeron por la obediencia.

Y, como dijo Einstein, el mundo no será destruido por los que hacen el mal, sino por aquellos que se quedan mirando sin hacer nada. ¡SOMOS MÁS!