¿Cómo centrar una duda sobre algo tan grande en tan poco espacio? ¿Cómo “resumir” este concepto equivocado que nos marca el camino a seguir? Un camino que no siempre es adecuado; que señala la cima de un lugar borroso y lejano; que despierta sueños, pero rompe personalidades; por el que muchos mudan su piel por engaños, con tal de brillar más que los diamantes; por el que se desengaña la mayoría, e incluso se rompen como cristales…

¡Allá vamos!

Una vorágine consumista se ha adueñado del mundo, promovida de forma muy eficaz desde las grandes plataformas, marcas, superficies o como las quieras llamar. Y he de reconocerles algo: hacen muy bien su puto trabajo. Nos venden lo que sea, nos manipulan en nuestro conjunto y nos crean la necesidad de comprar nuevos cacharros que desusamos en pocos meses para adquirir otros de peor calidad con los que acortamos la vida de cada ser vivo de nuestro planeta y acabamos por ahogarnos en este torbellino de igual forma que lo haces ahora que lees este tramo sin comas.

Todos ellos igual de superfluos, de inútiles. Con el consecuente daño ambiental en nuestro hogar. Pero esto da para otra duda…

No, no escribo sobre lo que estás pensando.

Ese mismo sistema global que enriquece a unos pocos, sí, el capitalismo, para ser claros. Ese que maneja nuestras vidas desde que nacemos, que nos indica lo que está bien y lo que está mal, dependiendo siempre de su interés. El que nos dice a qué hora hay que despertarse y lo “productivos” que debemos ser. Ese que pretende que pases sobre tu vecino si está en juego tu “posición social”; el que dictamina lo que vale una vida (que jamás tendrá el mismo valor en hemisferios diferentes, o en pieles diferentes…)

El mismo “sistema” por el cual, los más “ricos*” (entiéndase por aquellos que más “capital” acumulen), modelan el significado de muchos de los términos que usamos a diario. Es, el que afecta al concepto que trataré en esta duda, el TALENTO, ese que se asocia al éxito…

¿Qué es y a quién beneficia el TALENTO (sí, con mayúsculas) que se vende como tal, y se asocia a un éxito inventado?

Los primeros nombres que le vendrían a la cabeza a la mayoría de “ciudadanos al azar” (sin afán de menosprecio) nada tendrían que ver con la cima de “mi estructura de talentos”. Y no es una cuestión de falta de moral, ni nada por el estilo, es un indicador de que la propaganda funciona muy bien para los que la idean… Y no aseguraré en ningún momento, que “mi estructura de talentos” se sostenga más allá del punto de vista de un don nadie. No pretendo que se adopte como modelo de nada, mi única intención es poner el debate sobre la mesa.

En la cima

En la cima de esta estructura está, como ya deduciréis si seguís mi blog, la educación (como yo la entiendo). El porqué de la importancia de este talento sobre los demás creo que es obvio. De una educación de calidad parte toda una sociedad, con sus defectos y sus virtudes, que se reflejan en el “producto” esculpido durante años.

¿Cuántos buenos profesores recuerdas de tu etapa académica? Eres afortunado si cuentas más de cuatro. Y eso, a parte de reflejar la pobre preparación de la que gozan, resalta a aquellos que, pese a estar en igualdad de condiciones, son mejores. Porque les apasiona. Ese es el secreto de cualquier objetivo en la vida: LA PASIÓN…

Hubo un tiempo en el que me inscribí a clases de baile, donde espero volver algún día. Y siempre recordaré las palabras de la profe al respecto: “El talento no es innato, se trabaja a diario”. Y para eso hace falta pasión, solo aquello que te apasiona te hará esforzarte al máximo, más allá de tus “límites” (no me gusta esta palabra).  No tiene porqué ser el baile, aunque es una enorme “terapia”. Pero, persigue con fuerza tu pasión, aunque te digan que no tiene importancia. Eso, lo decides tú.

¡Importante!

Ahora he de revelaros un dato clave… mi estructura de talentos es una dictadura. Sí, ¡una dictadura! Bajo el “gobierno” del talento más importante se encuentra el resto. Y no, no está estructurado por un orden específico, eso depende de cada persona, y como bien reza el dicho… cada persona es un mundo.

Aquí expondré los más relevantes, los de más peso.

Se trata de un entorno comprendido por aquellas personas apasionadas por la salud, que salvan y mejoran vidas a diario, sin que cuente nada más, sin que importe más que el aliento que se apaga o las fuerzas que se van. Ese talento pone sobre la palestra los primeros héroes de nuestro mundo. Quienes comparten lugar, con los científicos que abordan la importantísima labor de I+D+I. Sin los que el mundo no mejoraría al ritmo que lo hace, sin los que no se descubrirían nuevas curas y nuevos tratamientos, que pudiesen aplicar los primeros en su heroica labor.

Ser científico es uno de los grandes talentos del siglo actual. Uno que nos permite conocer, comprender y mejorar nuestro entorno, y nuestro interior, gracias a la pasión de unos pocos. Aunque mejoraríamos si evitásemos que interviniera el interés económico en las vías de investigación. Pero eso, también da para otra duda…

Hay un gran abanico de talentos en el mundo, y por supuesto está el arte en todas sus expresiones, música, dibujo, escultura, interpretación, literatura de cualquier tipo… y un sinfín de otros campos donde cada cual encuentra su camino. Quizás pienses que no tiene más importancia, o que hubieses antepuesto otros. Pero… ¿qué sería del mundo sin buenas piezas musicales? Sean del tipo que sean… o ¿sin buenas novelas que disfrutar? ¿Sin buenas interpretaciones nacidas de mejores historias literarias, que alcanzasen la gran pantalla, o la pantalla de tu salón? ¿Qué sería de la raza humana sin una pizca de arte? Sea el que sea… Pues eso, un aburrimiento abocado a la depresión más profunda, un universo alternativo más oscuro si cabe, que la era medieval.

¡Explórate a ti mism@!

Y justo después de estos talentos sitúo al deporte en general, a cualquier tipo de práctica deportiva que mejore el estado de salud del ser humano, y potencie su capacidad física natural. Y a cualquiera de sus portentos, que, arrastrados por la pasión, sirven de ejemplo para muchos jóvenes a la hora de vivir una vida saludable. No hay duda de esto, pero… hay demasiados peros.

¿A que intereses sirve la glorificación de futbolistas sobre tantos otros héroes terrenales? ¿A que sucio y usurero porqué rinde pleitesía tal montaje…? Ese que hace creer a los jóvenes que, si no eres el “Messi” de turno, no serás más que otro mediocre.

Deja que la vida pula tu carcasa con cada error, con cada golpe, y aprovéchalo para lucir ese brillo que resalta del diamante pulido. No te rompas como un cristal durante las acometidas de los días.

Hay quien lo consigue, y tras el tremendo esfuerzo y mil penurias, deja de encontrarle sentido a la vida… Que no te rompa el error, que es parte del aprendizaje, pero tampoco te dejes romper por el éxito, pues lo han definido otros. El éxito es, disfrutar de la partida con la baza que te he tocado.

Odio esa necesidad por esconder mil males tras el telón, ese empeño por seguir la premisa de un imperio más viejo que la fe cristiana: “pan y circo”. Que, en el esfuerzo por entretener, se lleva por delante millones de personalidades magníficas. Incluso tantas y tantas vidas rotas por la frustración de no ser el mejor. El mejor deportista, el mejor cantante, o el mejor… no se como llamarlo… “postinero de tv”. Sí, esa gran lacra cultural, ese virus que gana terreno a diario en las mentes de los más pequeños.

Podría seguir maldiciendo al capitalismo por redefinir el talento a su conveniencia, con miles de acusaciones. Pero estaría dando la brasa sobre algo ya dicho… El éxito no lo definen los demás, es tan personal como tu talento, y solo tú puedes sentirte realizado sin injerencias externas, que nada importan. Hay talentos enormes bajo la piel de cada uno de nosotros, puede que el tuyo sea la rapidez mental, mantener la calma ante todo, una imaginación desbordante, o un etcétera infinito… No dejes que otros conduzcan tu vida. ¡Es tuya!

¿De verdad…?

¿Es necesario que los “presuntos referentes” anuncien el juego y la apuesta? Mal que arruina millones de vidas alrededor del mundo… ¿Es productivo** para la sociedad que se premie el catetismo más absoluto en tv?

¿Es más valioso ser “famoso” que salvar vidas? ¿Tiene más valor el talento deportivo (y no de cualquier deporte) que los infinitos talentos que nos rodean? ¿Por qué cedemos ante una estandarización planeada por los dueños del capital? Cuyo objetivo no es otro que seguir viviendo del resto del mundo, mientras éste se entretiene con la infinita oferta… (Y lo dice un aficionado a las series). Pero, hay tiempo para todo… lo que se quiere.

Todos tenemos algo con lo que disfrutamos sin esperar nada a cambio, tan solo hay que encontrarlo. Ahí está la felicidad, en la pasión, no en el papel de bolsillo… ese, tan solo es válido para alimentarte (pues así está definida la sociedad), nada más.

*Rico: La riqueza de una persona se puede medir tras un naufragio. Aquello que todavía conserva, es lo que yo entiendo por riqueza. Y no me refiero a las joyas.

**Productivo: Creo realmente en una sociedad productiva. En aquella donde cada cual aporta lo que puede. “Se le da muy bien” dicen algunos. No, le apasiona de verdad. Solo así, sin ataduras y sin límites, podríamos crecer como sociedad. Una, construida a base de talentos, una en la que premiase la riqueza de verdad, y en la que todos fuésemos productivos, tras deshacernos del capital…

Tod@s guardamos algo dentro

El talento, como todo en la vida, es personal, y nadie más que tu decide su valor.

Presta tus oídos a las criticas constructivas, a los que pretendan aconsejarte, sepan más o menos que tú. Pues un consejo siempre es bien recibido, y la vida tiene tantos puntos de vista como ojos hay en el mundo. Pero no prestes tus oídos al que quiera pisotear tu pasión, pues en ella se basa tu felicidad. Disfrútala con los que más quieres, y vive. Lo demás, escapa a nuestro alcance en un mundo donde manda ese maldito papel de bolsillo, que saca a relucir lo peor de la humanidad, don dinero.

El talento, sin importar el que sea, es tuyo, ¡no te lo pueden quitar!

P.D. Haz lo posible por brillar como un diamante, sin necesidad de aprobación social. ¡Para ti! Y que este “camino marcado” no acabe por romperte como un cristal, salte de él si lo crees necesario.

Convierte tus pasiones en un talento irrefrenable, y vive feliz contigo mismo. Lo que diga aquel que no ayuda, nada te debe importar. Tu talento lo defines y lo potencias tú, nadie más.

¿Qué eliges ser en este mundo de diamantes y cristales?